martes, 30 de octubre de 2012

Mitos de la sociedad de la información: sus impactos en la educación

Mitos de la sociedad de la información: sus impactos en la educación
Excmo y magnifico Rector
Excmo Vicerrectores.
Miembros del claustro académicos.
Alumnos
Señoras y señores.
Es para mi un honor impartir esta conferencia en la sesión de graduación de los alumnos de esta importante Universidad.
Mi conferencia versará sobre los mitos de la sociedad del conocimiento o de la información.
Algunas referencias iniciales.
La humanidad ha pasado en su desarrollo por diferentes estadios de evolución: la sociedad agrícola, industrial, post-industrial y de la información.
Diversas son las características que la determinan frente a los estadios anteriores y entre ellas podríamos destacar como más significativas las siguientes:
- “Globalización de las actividades económicas.
- Incremento del consumo y producción masiva de los bienes de consumo.
- Sustitución de los sistemas de producción mecánicos, por otros de carácter electrónicos y automáticos.
- Flexibilización del trabajo e inestabilidad laboral.
- Aparición de nuevos sectores laborales, como el dedicado a la información y de nuevas modalidades laborales como el teletrabajo.
- Girar en torno a los medios de comunicación y más concretamente alrededor de las nuevas tecnologías de la información y comunicación.
- Tendencia a la potenciación de modelos sociales neoliberales.
- Establecimiento de principios de calidad y la búsqueda de una rentabilidad inmediata tanto en los productos como en los resultados, alcanzando las propuestas a todos los niveles: cultural, económico, político y social.
De todas ellas posiblemente la más significativa es la de girar en torno a las tecnologías de la información y comunicación, y de ahí precisamente radica uno de sus problemas derivados de la velocidad con que están desarrollándose y transformándose. Vivimos en un mundo donde las tecnologías de la información, nada más que nacer fallecen, y su vida media disminuye progresivamente. Piénsese solamente la transformación que está recibiendo la informática como elemento básico de impulso, junto con las redes telemáticas, de esta nueva sociedad. Por otra parte su velocidad de incorporación es radical, valga como ejemplo de lo que digo que si. la electricidad tardó 46 años en incorporarse a la vida cotidiana a todos los hogares en los EE.UU. de Norteamérica, el teléfono 35, el automóvil 55, la radio 22, la televisión 26, los ordenadores personales 16, la telefonía móvil 13 e Internet 7
Esta velocidad de transformación y desarrollo lleva parejo un problema, y es que se están
incorporando con tal velocidad a todos los sectores que falta un análisis y una reflexión crítica sobre sus verdaderas posibilidades, las limitaciones que introducen a nivel educativo y social, y los impactos que en los mismos llega a tener. Podríamos decir que la nueva sociedad tiene un espacio (ciberespacio), una red social (cibersociedad) y una cultura (cibercultura).
Cada vez que surge una tecnología, suele concedérsele un número significativo de potencialidades, que las llevan a presentarse como la panacea que resolverá todos los problemas de la sociedad, y estimulará una creencia a ciegas en sus posibilidades. Estas concepciones se traducen en la creencia de diferentes mitos sobre las posibilidades que tienen las tecnologías en la sociedad, productos que son consecuencia de la falta de formación para su interpretación y análisis, la preponderancia de un modelo de funcionamiento tecnológico imperante en nuestra cultura, la falta de reflexión crítica sobre sus posibilidades, y la confianza ciega en sus aplicaciones para resolver los problemas de la sociedad.
Algunos de estos mitos son:
M1: Favorecer un modelo democrático de educación, que facilita el acceso a todas las personas. Educación/formación para todos.
M2: Mito de la libertad de expresión y la participación igualitaria de todos.
M3: Mito de la amplitud de la información y el acceso ilimitado a todos los contenidos.
M4: El mito del valor “per se” de las tecnologías.
M5: Mito de la neutralidad de las TICs.
M6: Mito de la interactividad.
M7: Los mitos de los “más”: “más impacto”, “más efectivo”, y “más fácil del retener”.
M8: Los mitos de las “reducciones”: “reducción del tiempo de aprendizaje” y “reducción del costo”.
M9: Los mitos de las “ampliaciones”: “a más personas” y “más acceso”.
M10: Las tecnologías como manipuladoras de la actividad mental.
M11: El mito de la cultura deshumanizadora y alienante.
M12: La existencia de una única tecnología. La supertecnología.
M13: Mito de la sustitución del profesor.
M14: Mito de la construcción compartida del conocimiento.
M15: Las tecnologías como la panacea que resolverá todos los problemas educativos.
A continuación voy a referirme a algunos de ellos.
2.- Los mitos de las TICs aplicados a la educación.
Posiblemente uno de los mitos más utilizados sobre la aplicación de las TICs a la formación, consiste en afirmar que con su incorporación se puede alcanzar un “Modelo democrático de educación, que facilita el acceso a todas las personas. Educación/formación para todos”. Con él se quiere llamar la atención respecto a que las nuevas tecnologías permiten, por una parte, la comunicación a un colectivo amplio de personas independientemente de su situación geográfica o temporal, y por otra, poner a disposición de todas ellas, la información sin limitaciones de su lugar de residencia.
Bajo estos supuestos, con ellas por ejemplo, se permitiría llevar una educación de calidad, es decir una educación apoyada en una cantidad y calidad de información, a los lugares más alejados,
salvando de esta forma los problemas existentes de la falta de recursos por ejemplo en las zonas rurales. Al mismo tiempo, también se podría ofrecer a los estudiantes una formación de calidad, al no tener porque estar supeditados los conocimientos a los del profesor del aula; de esta forma se ofrece la posibilidad de contar con “ciberprofesores”, expertos en contenidos, que ubicarían su experiencia en la red, para que pudiera estar a disposición de cualquier persona interesada que estuviera conectada a ella.
Lo que subyace bajo estos supuestos es que la calidad de la formación a la que uno tiene derecho a recibir, no se vería mermada por la falta de recursos, humanos y materiales, existentes en el lugar donde viva la persona. Siempre que uno lógicamente tenga la posibilidad de estar conectado a Internet.
Y es precisamente el último comentario lo que nos lleva a indicar lo peligroso de este mito, ya que la realidad es que no todo el mundo está conectado, y además no todo el mundo tendrá posibilidades de conectarse a medio plazo. Lo que puede estar llevándonos a que en vez de favorecer una extensión de la educación, se esté propiciando una discriminación de los alumnos, ya sea porque por sus recursos económicos o por la zona donde vivan, no puedan tener acceso a estas nuevas herramientas.
La realidad es que la brecha digital, está aumentando más que disminuyendo. Los últimos informes elaborados por la UNESCO, están planteando que la separación que hay entre países ricos y pobres a comienzo del siglo XXI, es mayor que la que había a comienzos del siglo XX. Puede que las nuevas tecnologías más que acercar a los pueblos las estén separando.
Soy de los que piensan que llegar llegaremos, y además llegaremos todos. El problema para mí radica en otro punto de vista y es si llegaremos a tiempo. Y para ello debemos de pasar de actuar de lo global a lo glosocial.
En cierta medida asociado con el mito anterior nos encontramos con el que se refiere a la libertad de expresión y la participación igualitaria de todas personas en la red. Es cierto, que una vez superada la limitación del acceso a la red, ésta se nos presenta como que puede propiciar la libertad de expresión y la participación igualitaria de todas las personas, entre otros motivos porque el hecho de la falta de referencia física, pueda aliviar las limitaciones personales y sociales para comunicarnos con los demás. Pero también es cierto, que no debemos de confundir que el tener acceso a la información, en nuestro caso al canal de distribución de la información, significa tener conocimiento, y en ninguna medida desarrollar pautas y propuestas de acción. En definitiva no debemos de confundir, estar conectado con participar y tener la libertad de intervenir en la red. Acceder todos a un teclado no significa que desaparecerán las diferencias culturales, sobre todo sino sabemos qué tenemos que demandar, y cómo utilizaremos lo solicitado. El acceso a la red sin la formación suficiente, para evaluar y discriminar la información, nos puede llevar “a una colonización cultural”.
Posiblemente uno de los mitos que más suelen utilizarse para justificar su presencia en las instituciones educativas es la amplitud de la información que permite y el acceso ilimitado a todos los contenidos. Es cierto que en la red hay bastante información, pero también lo es que no toda es de calidad, y meno aun cunado nos referimos a la educativa. Ello nos debe llevar a una reflexión que consiste que si anteriormente los alumnos debiesen de estar formados en determinadas técnicas y estrategias para la localización e identificación de la información; en la actualidad se hace necesario formar a los estudiantes para que sean capaces de evaluar y discriminar la información, localizada para que sea pertinente a su problema de investigación o a su temática de estudio.
Desde mí punto de vista uno de los mitos con más claras influencia en el contexto escolar es el que podríamos denominar como del valor “per se” de las tecnologías, Y con él lo que quiero venir a señalar, es la significación que se les da a las tecnologías como elementos de cambio y transformación de la institución educativa. Es cierto que las TICs crean unos entornos específicos para la información que pueden ser más atractivos y con diferentes posibilidades que las tradicionales. Pero desde nuestro punto de vista, el valor de transformación y la significación que se alcance con ellas no dependerá de la tecnología en sí misma, sino de cómo somos capaces de relacionarlas con el resto de variables curriculares: contenidos, objetivos,...; y cómo aplicamos sobre las mismas estrategias didácticas específicas. Las tecnologías son un medio y no un fin, su poder reside en la capacidad que tengamos para producir con ellas entornos de comunicación, para que con ella los alumnos aprendan.
Otra de las grandes ventajas que se incorporan a las TICs es las posibilidades interactivas que nos ofrecen, y que posibilitan que el usuario se convierta en un procesador activo y consciente de información. Independientemente de que existen diferentes niveles de interactividad, aunque no voy a seguir esta idea para analizar el mito al que actualmente nos estamos refiriendo, la realidad es que existe menos interactividad en las TICs de lo que se nos quiere hacer creer y vender por las casas comerciales. Y muchas veces la única interactividad que se nos permite es el movimiento de realizamos con el dedo al pulsar sobre uno de los botones del ratón o teclado.
Es cierto que los entornos que crean las nuevas tecnologías nos ofrecen un amplio espectro de posibilidades para interaccionar, tanto con los materiales, como con el profesor y los estudiantes. Pero después la realidad, es que el comportamiento de los alumnos en estos entornos, consiste e imprimir los ficheros y movilizar mecanismo de memorización de la información, igual que en una cultura impresa.
No nos hemos enterado todavía, que a los dos espacios seculares para transmisión de los conocimientos, el espacio arquitectónico del aula y el espacio de lectura de la página, se ha unido un nuevo espacio, el de la pantalla electrónica, y que solemos cometer en él, el querer reproducir en este nuevo espacio aquello que está bien rodado en los otros. Es preciso seguir dos nuevas reglas con respecto a la incorporación del nuevo espacio: no trasladar a él las actividades que se realizan en los otros dos espacios sin aplicar cambios severos que reajusten a las características del nuevo medio, y explorar qué trae de nuevo, descubrir aquello que en los otros dos espacios no se puede dar o de forma muy limitada, y explotarlo.
Esta hipertextualidad, que algunas veces es vendida como la panacea para la resolución de todos los problemas, plantea también una serie de limitaciones, sobre todo para determinados alumnos que por sus características cognitivas tienden a sentirse confusos y perdidos con esta forma de estructurar la información. Intuimos que la libertad de navegabilidad se adapta cognitivamente mejor a unos estilos de aprendizaje que a otros.
El mito de los “más”: “más impacto”, “más efectivo”, y “más fácil del retener”, es otro de los que inundan el planteamiento de las TICs y es consecuencia directa de un fuerte determinismo que las han puesto como elementos mágicos todo poderosos que resolverán los problemas educativos. La realidad es que las investigaciones no han llegado a confirmar estos aspectos, teniendo también en cuenta que suelen confundirse términos, ya que el hecho de que con las TICs se pueda alcanzar un mayor impacto, es decir que la información sea capaz de llegar cuantitativamente a más personas, no significa que desde un punto de vista cualitativo ese mayor acceso repercuta sobre la calidad de los productos que se consigan.
El conocimiento que adquiera un estudiante es el resultado de su interacción cognitiva y social con la información, en un momento y en un contexto dato. De forma que lo importante muchas veces no es cómo le llega la información sino qué hace con la información y cómo llega a procesarla.
Al lado de los mitos de las ampliaciones, nos encontramos también con el de las reducciones: “reducción del tiempo de aprendizaje” y “reducción del costo”. En el primero de los casos se le atribuye a la tecnología un papel que no es el suyo, por ahora los estudios no han confirmado que el hecho de trabajar en la red, o de ofrecerle al estudiante un contexto más variado, por la diversidad de medios y sistemas simbólicos que puede llegar a movilizar, tenga unas consecuencias inmediatas sobre la reducción del tiempo necesario para el aprendizaje.
Por lo que respecta a lo segundo, reducción de costos, debemos de matizarlo y analizarlo con cautela, ya que la realidad es que las tecnologías suponen, al menos inicialmente una elevación de los costos, por una parte, por la necesidad de realizar inversiones iniciales para la adquisición de la infraestructura necesaria, la configuración de grupos de trabajo, y por otra porque la producción de material educativo de calidad, conlleva un esfuerzo económico y temporal significativo. Aunque también es cierto que los estudios han demostrado que conforme se aumenta el número de usuarios y años de utilización se reducen y recuperan las inversiones iniciales realizadas.
Respecto al siguiente mito el de las “ampliaciones”: “a más personas” y “más acceso”, la situación es que “a priori”, y salvando las matizaciones que realizamos nosotros al comienzo de nuestro análisis respecto a la posibilidad de estar conectados, la realidad es que desde un punto de vista cuantitativo, la información se puede distribuir a un mayor número de personas y a mayores contextos. Lo que ya no estamos de acuerdo es que ello “per se” sea un criterio de calidad educativa.
Por otra parte, como ya hemos dejado entrever en algún comentario realizado anteriormente, no es sólo una cuestión de tener más acceso, sino también de saber qué hacer una vez que se tiene el acceso, y de saber evaluar y discriminar para nuestro proyecto educativo lo que nos estemos encontrando en la red.
No debemos de olvidarnos que esta amplitud de acceso a la información, se convierte al mismo tiempo en un problema, y esta vez lo quiero enfocar, no como lo he hecho anteriormente en lo que respecta a la necesidad de tener habilidades suficientes para su evaluación, sino desde el punto de vista de la energía y el tiempo que nos consume. Creo que la contestación a las dos preguntas que voy a realizar servirá para explicar lo que quiero venir a decir en estos momentos: ¿cuántos correos innecesarios y no solicitados se reciben al cabo de la semana?, y ¿todos los mensajes que llegan de las listas de distribución son pertinentes y necesarios?
De ahí que desde un punto de vista educativo consideremos que no sea suficiente con que en los centros, o en los espacios domésticos, se facilite las conexiones y los recursos necesarios, sino también que se propicie una alfabetización tecnológica para saber usar, técnica, comunicativa y didácticamente estas tecnologías. Dicho en otros términos para que todas las personas tengan las actitudes y aptitudes para desenvolverse en ellas.
Para estar alfabetizado en la sociedad del conocimiento no será suficiente con tener capacidades lectoescritoras, será también necesaria otras competencias para manejar los códigos simbólicos que se manejan en las nuevas tecnologías.
Hay cierta manía que podemos denominar como el mito de la cultura deshumanizadora y alienante, por atribuir a todo lo humano y con comunicación “cara a cara” como natural, y al resto de modalidades de comunicación como artificial, deshumanizada y en contra de los valores y principios que deben de regir la humanidad. “A tales planteamientos, y sin olvidar que algunas aplicaciones tecnológicas han ido en contra del espíritu de solidaridad y seguridad de la raza humana y del planeta en el cual vivimos, le podemos ofrecer una serie de argumentos a considerar para un análisis correcto: por una parte, se olvida que la tecnología es un producto humano, se le podrá achacar que en su aplicación concreta ha sido positiva o negativa, desde posiciones científicas e ideológicas concretas, se podrá argumentar sobre su eficacia o ineficacia, o se podrá esgrimir sobre su pertinencia, pero lo que no podrá ponerse en duda es su carácter y condición humana.
Y tres comentarios para cerrar el mito:
- Uno que no podemos analizar nuestra cultura actual con un modelo de hombre del renacimiento, simple y llanamente por que él ya no existe, el actual es radicalmente diferente como consecuencia de la sociedad en la que se desenvuelve.
- Y dos, que no debemos olvidar que "... toda cultura se ve obligada a negociar con la tecnología; que lo haga con inteligencia o no es otra cuestión.”
Y como último mito en el cual aquí me voy a referir, y que en cierta medida se encuentra dando cobertura a todos los restantes nos encontramos con la idea de que las tecnologías como la panacea que resolverá todos los problemas educativos. Creo que ya debe quedar lo suficientemente claro que para nosotros las tecnologías, independientemente de lo potente que sea son solamente instrumentos y medios, nos fines de la acción educativa. Los efectos que se consigan en su aplicación vendrán más de las interacciones que se establezcan entre todos los elementos, de las metodologías que apliquemos sobre ellos, y del diseño concreto que se realice. Su poder educativo radicará en como sean usadas por el profesorado.


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